Tegucigalpa, Todohonduras.com | 19 de septiembre. Se enciende el fogón, un perol deja escapar el aroma a comida que indica “habrá alimentos para todos”.
Ese es el objetivo principal de la tradicional “olla común”, donde convergen los pueblos originarios en Honduras, no es un simple acto social, sino el corazón de la resistencia y la autonomía para los pueblos -especialmente- indígenas y negros, que mantienen sus costumbres en medio del modernismo.
Esta forma de compartir es muy popular en las comunidades lencas y garífunas, ya que es una herramienta poderosa en sus luchas colectivas por la defensa territorial y soberanía cultural.

Como defensores de la naturaleza, tienen utensilios reutilizables (no desechables), mientras el fuego acalora la fraternidad donde todos viven en igualdad.
La olla común en las comunidades originarias encarna la cosmovisión de los pueblos, este fuego colectivo mantiene la lucha pacífica en los campamentos de resistencia, donde todos aportan y trabajan colectivamente.
Dependiendo del grupo que lidera, así varían los ingredientes que utilizan; por lo que no predomina el alimento procesado, sino lo que comen en la localidad (yuca, coco, plátano, pescado, maíz, frijol, carne, verduras) para agradecer a la Madre Tierra esta conexión de vida.
Simbolismo: Autonomía y economía del cuidado

El valor real de la olla común radica en sus profundos significados tradicionales, liderazgo de las mujeres que son las guardianas de estos fuegos; sustento de la lucha, porque se garantiza la energía física y anímica del pueblo; sistemas de reciprocidad, son prácticas ancestrales de apoyo mutuo.
La olla común en las comunidades indígenas y negras de Honduras demuestra que la alimentación es el primer territorio de libertad. Mantener esos fuegos encendidos es asegurar que la identidad y la resistencia de los pueblos originarios permanezcan vigentes.
Vivir esta experiencia: En Tegucigalpa, la capital hondureña, como gesto de solidaridad y experiencia cultural, visite el Campamento por la Vida de los Garífunas, que lidera la Organización Fraternal Negra de Honduras (OFRANEH), ubicado frente a la Corte Suprema de Justicia.






